Lun. May 4th, 2026

Juan Fernández Álava en The Goma, el encanto de los durmientes

Juan Fernández Álava. Mis ojos ven sueños. The Goma

“Mis ojos ven sueños” es el título de la primera exposición de Juan Fernández Álava en la madrileña galería The Goma, abierta hasta el 1 de junio de 2026.

Este artista asturiano comenzó trabajando fundamentalmente en el género del retrato, que sigue siendo esencial en su producción, pero paulatinamente fue abriendo su arco de motivos hacia la familia y la memoria; hacia aquellos asuntos que le permitan sugerir emoción y misterio. Le interesan, sobre todo, la infancia y la juventud; también las redes sociales, la fotografía o el cine.

Para él, el rostro humano es un tema eterno, que no se agotará nunca ni podrá repetirse; una de sus máximas en torno a él es: “Todo nuevo bajo el sol”. Investiga hasta qué punto gestos y fisonomías pueden hablarnos del carácter de las personas y en sus lienzos trata, explorando esa vía, de dejar que la vida interior de sus modelos sea perceptible por el espectador. Por eso sus composiciones son todo menos estáticas y translucen el interés profundo del autor por la profundidad, la complejidad de cualquiera, incluidos los compañeros efímeros de cafetería.

Las telas que Fernández Álava presenta ahora en The Goma nos sumergen en una intimidad familiar. Hasta hace alguna década, las imágenes de matrimonios, nacimientos e infancias tenían su soporte en álbums, tótems donde ser adheridas a los que sólo tenían acceso los interesados directos y cuya extensión estaba limitada por su propia fisicidad.

Hoy la digitalización ha transformado aquellos modos de registro por completo: esas instantáneas pueden distribuirse infinitamente en el espacio y el tiempo -algunas son tomadas para eso- y las distancias entre lo público y lo privado son ya difusas. Sobre ellas nos hacen pensar estas composiciones, con juegos infantiles, niños durmientes, camas deshechas o cepillados de pelo, que hasta hace no tanto la fotografía no captaba, pero que la pintura nunca nos negó y en este caso tampoco.

Su calma puede ser, o no, la que antecede a la tormenta. Antes, en cualquier caso, siempre estuvo la observación; explicaba el artista a la galería Arancha Osoro: Contemplar es observar con claridad, en silencio, sin dejar que la mente interfiera con tus juicios y etiquetas. Cuando miro a alguien, veo cómo todas esas imágenes aparecen silenciosamente ante mí y entonces surge el entusiasmo, la pasión por lo que es. En mi caso, es en ese momento (no siempre, porque la vida es mucho más misteriosa que la pintura y no la necesita) cuando se enciende la chispa que inicia el proceso de pintar un cuadro. En esa persona ya veo una pintura. Y dejo que la pintura desarrolle su proceso de gestación. Al vivir encuentros, acumulo embriones de pinturas. La mayoría de esos “cuadros” no llegan a ver la luz, pero ayudan a que algunos finalmente sean pintados. Nunca sé cómo voy a pintar un cuadro y nunca termina como lo imaginé inicialmente.

Juan Fernández Álava. Mis ojos ven sueños. The Goma
Juan Fernández Álava. Tarde en casa, 2026
Juan Fernández Álava. Mis ojos ven sueños. The Goma
Juan Fernández Álava. Mis ojos ven sueños. The Goma

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