Almería,
Hemos tenido ocasión de acercarnos a su trabajo en dos ediciones recientes de PHotoESPAÑA, y el año pasado en la Fundación Mediterráneo de Valencia, pero Jurgen Schadeberg, que es considerado padre de la fotografía sudafricana y falleció en 2020, no es un autor demasiado popular en España. Aún así, sería raro que nunca nos hayamos topado con alguna imagen suya: retrató a Nelson Mandela casi a lo largo de toda su carrera y suya es una célebre instantánea en la que lo captó, en 1994, en su visita a la celda de Robben Island en la que había permanecido encarcelado.
Armado con una Leica y convencido de que la misión de la cámara era mostrar humanidad a la humanidad -que es lo más complicado en este mundo, en sus palabras-, nació en 1931 en Berlín y murió en nuestro país. La destrucción de la II Guerra Mundial y la incertidumbre de los años posteriores lo llevaron a abandonar Alemania, en 1950, para buscar su paraíso personal en Ciudad del Cabo; allí no tardó en apreciar que había dado con otras formas de violencia.
Aun así, esta vez se marchó sólo cuando se hizo inevitable; se convirtió en editor gráfico y director artístico de la revista Drum y decidió trabajar desde el compromiso, dejando que incluso éste impregnara sus métodos: las técnicas, las máquinas y los objetivos (que él asociaba a sus mismos ojos) los puso al servicio del testimonio de la riqueza cultural de la minoría negra. Paseó por las calles de Soweto, pasó horas en los bares donde se escuchaba el mejor jazz y retrató a la cantante y activista Miriam Makeba (Mama Africa) o al músico Hugh Masekela.
Investigando, y fotografiando, el trato dado por los boer a la población negra fue cuando conoció a Mandela, el protagonista, como dijimos, de buena parte de su producción. El mismo año en que este político fue encarcelado, y después de que el reportero Henry Nxumalo, su colaborador, fuese asesinado, decidió escapar de Sudáfrica con sus negativos y recorrer medio mundo. Cuando regresó, décadas después, Mandela ya había sido liberado.
La última morada de Schadeberg fue La Drova, pero antes tuvo tiempo de fotografiar en España, sobre todo en Málaga, corridas de toros, estampas de playa o la Fiesta Mayor de los Verdiales, en la que se interpreta un fandango ancestral el día de los Santos Inocentes. Observaba, especialmente, los empleos y las costumbres en proceso de desaparición, incluso las maneras de mirar y de ser en vías de extinción.

Con el apoyo del festival Valenciaphoto, la Fundación Ibáñez Cosentino exhibe, hasta septiembre en el Centro Pérez Siquier de Olula del Río (Almería), una selección de sus fotografías, representativas de sus siete décadas de andadura. Veremos trabajos centrados en la vida de los sudafricanos de a pie bajo el apartheid; retratos de Mandela, el doctor Moroka, Walter Sisulu, Yusuf Dadoo o el obispo Huddleston; y estampas de acontecimientos importantes de la historia reciente de ese país: la llamada Campaña de Desafío de 1952, el juicio por traición de 1958, los desalojos de Sophiatown o los funerales de Sharpeville en 1960. Contemplaremos igualmente fotos de músicos o figuras culturales, como Dolly Rathebe, Makeba, Hugh Masekela y Kippie Moeketsi.
Más allá de la imagen fija, Schadeberg creó junto a su esposa la compañía The Schadeberg Movie para producir una quincena de documentales sobre la sociedad, la historia y la política sudafricanas, entre ellos Voices from Robben Island 1994, en colaboración con la BBC.
Es su mujer, Claudia, quien gestiona actualmente su archivo y promueve sus exposiciones -comisaría ésta, junto a Vilma Dobilaité y Nicolás Llorens-; para saber más de él, podemos acudir a su autobiografía The Way I See It.

Jürgen Schadeberg. “El largo camino”
C/ Museo, 7
Olula del Río, Almería
Del 30 de abril al 13 de septiembre 2026
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