Jue. Jul 16th, 2026

Taller de Título 2026 de la Escuela de Teatro UV abre inscripciones a público

(c) Denis Isla

 El jueves 23 a las 12:00
horas, el viernes 24 a las 12:00 y 19:00
horas y el sábado 25 de julio a las 19:00 horas hay
funciones abiertas de la obra “Mañana, Tarde, Noche”, Taller de
Título 2026 de la Escuela de Teatro UV. 

Las funciones se realizarán
en Sala Negra Juan Barattini Carvelli, ubicada en Avenida Brasil 1647,
Valparaíso. Las entradas son de acceso liberado previa inscripción en el
formulario disponible en el Instagram @salanegrajbc.

La obra
“Martes 13” (1970) de la dramaturga chilena Gabriela Roepke,
dividida en tres momentos del día —Mañana, Tarde y Noche—, es una
trilogía de piezas breves que explora, desde el teatro del absurdo y el drama
psicológico, la fragilidad de la vida cotidiana.

A través de situaciones
extrañas, personajes desorientados y atmósferas inquietantes, Roepke transforma
espacios comunes en escenarios de incertidumbre, angustia y extrañamiento,
marcados por el desconcierto existencial y la sensación de amenaza latente
que atraviesan la vida moderna.

EQUIPO

El elenco que se titula con
esta obra lo componen Hilanit Pinto Paz, Luciana Estay
Fernández, Luna Nadja, Aracelly Mena Fuentes, Denisse Figueroa Fuentealba,
Matías González Valenzuela, Carolina Meza Menares, Valentina Vivanco Carrasco,
Myriam Cortés Valdés y Valentina Espinoza Ibaceta, con la participación
especial de Javier Celis Latorre y Agustín Gaete Escobar.

La obra está dirigida
por Maritza Farías Cerpa, con la asistencia de dirección
de Maricarmen Borda Pinto, producción artística y diseño de Estudio
Astrom, diseño espacial, técnico e iluminación de Víctor Zúñiga Valdés,
diseño de vestuario de Lian Gallano Vásquez, realización de
vestuario de Estudio Astrom y composición
musical de Maximiliano Villarroel Veas y Gabriel Martínez Bustamante.

El elenco detalla: “La
obra aborda tres historias en distintos horarios. La primera retrata
el cansancio, el estrés laboral, hasta llegar al punto del delirio. La segunda
representa la falta de comunicación en las familias, los secretos familiares,
aquellas temáticas incómodas de las que nadie se atreve a hablar, aunque
sean evidentes.

La tercera habla sobre la
edad, la vejez, el recuerdo y la espera constante. Todo se une en la
reivindicación del lugar de la dramaturga, Gabriela Roepke, en la historia del
teatro chileno, quien se vio muy invisibilizada”.

«A partir del montaje de
Mañana Tarde Noche pudimos abordar la gran cantidad de personajes femeninos
escritos por la dramaturga, personajes que representan las labores ignoradas,
la censura y las contradicciones propias de los seres humanos.

Utilizamos técnicas del teatro
del absurdo, que usualmente se entiende como algo cómico o satírico, pero en
este caso está más relacionado a los conceptos de lo onírico, lo ominoso y el
surrealismo con imágenes del inconsciente representadas a través de acciones
físicas repetitivas y que rompen con el cotidiano. Se retrata la crudeza de lo
cotidiano”.

Maritza Farías, directora de
la puesta en escena, declara: “Ha sido un proceso muy importante para mí, ya
que le hice clases a todo el elenco en primer año de universidad. 

Ahora, al volvernos a
encontrar, he podido observar su crecimiento y cómo se han desarrollado en
sus años en la Escuela de Teatro. Todes han sido capaces de evaluar sus
procesos y han sostenido una energía importante. Percibo mucha alegría en
esta finalización de sus años formativos”. 

“También pongo en valor el
trabajo de todas las profesoras y profesores de la Escuela de Teatro que han
sido parte de su formación y que han dejado huellas en todes y eso se aprecia
en sus actuaciones y calidad humana.

Como directora ha sido un
desafío, ya que es el primer Taller de Título que dirijo y todas las
decisiones que se han tomado han sido en pos de hacer que les
estudiantes puedan desenvolverse en la escena de la mejor manera”.

Maricarmen Borda, asistente de
dirección, señala que “han sido meses de trabajo constante, de conversaciones,
análisis, entrenamientos, ideas y reflexiones compartidas. Trabajar en
torno a la obra de Gabriela Roepke es un hito muy importante, considerando
que fue una gran dramaturga y muy influyente trabajadora del teatro
chileno, lamentablemente desconocida en su propio país. Leer muchas de sus
obras y empaparnos de su historia le da una fuerza primordial a este montaje”. 

“Este proceso como asistente
de dirección del taller de título ha sido un rol muy entretenido y a la vez muy
completo, porque me ha permitido involucrarme en cada aspecto del montaje,
cuestionando, escuchando, trabajando en sintonía con la directora —de quien he
aprendido y admiro muchísimo— asistiendo y apoyando a los estudiantes.

De este proceso me llevo un
aprendizaje transversal en las áreas de la dirección y la pedagogía; una
experiencia de densidad teórica y práctica que, por supuesto, nutre mi propio
quehacer como actriz.

Lian Gallano, diseñadora de
vestuario, comparte: “El proceso creativo comenzó a partir de reuniones con la
directora y la asistente de dirección, donde revisamos referentes visuales,
leímos la obra y conversamos sobre los actos, personajes y el universo general
del montaje. Desde ahí empezamos a construir en conjunto una propuesta que
dialogara con las ideas y necesidades de la dirección”.

“En vestuario se llegó a una
propuesta más contenida y colectiva, trabajando principalmente desde tonos
negros y una idea de grupo o masa que compartiera un mismo universo visual,
manteniendo pequeñas diferencias entre los personajes. La intención era
generar una sensación de conjunto más que individualidades completamente separadas. También
se buscó que el vestuario generara contraste con la propuesta escénica,
especialmente con el espacio rojo planteado en escena, permitiendo que los
cuerpos y movimientos destacaran dentro del montaje”.

Víctor Zúñiga, diseño espacial
e iluminación, comenta: “El proceso de diseño escénico partió desde la idea de
construir un espacio que pudiera contener la obra y generar una relación
cercana entre lo que ocurre dentro de escena y quienes observan.

Desde un comienzo apareció la
necesidad de trabajar un espacio más cerrado, casi como un dispositivo o una
estructura que permitiera mirar la acción desde afuera”.

“Gran parte del trabajo estuvo
en aterrizar esa idea al espacio real de la Sala Negra JBC, entendiendo sus
limitaciones, recorridos, alturas y posibilidades técnicas. Ahí el proceso fue
de prueba, conversación y ajuste constante, buscando que el espacio funcionara
tanto visualmente como en términos prácticos para los intérpretes y para la
operación técnica. En paralelo, la iluminación se fue pensando como una
extensión de la espacialidad, trabajando distintas atmósferas y tiempos dentro
de la obra.

 Todo el proceso se
desarrolló muy colaborativamente junto a dirección y el resto del equipo
creativo”.

Estudio Astrom, a cargo de la
producción artística y el diseño, cierra: “Trabajar nuevamente junto a
un Taller de Título de la Escuela de Teatro UV es algo muy significativo. Como
equipo, varios de nosotros pasamos por la Universidad de Valparaíso como
estudiantes, por lo que volver hoy, desde un rol profesional, y participar en
estos procesos tiene un valor especial.

Habíamos trabajado
anteriormente en proyectos vinculados a Talleres de Título y montajes de la UV,
por lo que existe una cercanía con la Escuela, sus espacios y sus dinámicas de
trabajo”.

“Poder aportar ahora desde el
diseño, la producción y la realización escénica también se siente como una
evolución natural del camino que hemos ido construyendo como Estudio. Siempre
es bonito volver a encontrarse con estos procesos, acompañar nuevas generaciones
y seguir vinculados a la escena local desde otro lugar”.

Para más información seguir a
@escuelateatrouv en Instagram.



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