Mié. Jul 15th, 2026

La Galería de Colecciones Reales celebra su tercer aniversario

Almohadón de olor, segunda mitad del siglo XVI. Patrimonio Nacional. Fotografía: Cuauhtli Gutiérrez

El próximo 25 de julio se cumplirán tres años desde que los Reyes inauguraron oficialmente la Galería de las Colecciones Reales, que se había abierto al público cerca de un mes antes y que desde entonces exhibe, en salas diseñadas por Tuñón y Mansilla, cerca de 650 obras y objetos que abarcan cinco siglos de historia de la Monarquía española y pertenecientes a los fondos de Patrimonio Nacional. Entre ellas figuran piezas de El Greco, Caravaggio, Velázquez, Tiépolo y Goya, junto a tapices, carruajes, armaduras reales y otros objetos ligados a la vida de la Corte, además de los restos arqueológicos de la muralla árabe de la capital, del siglo IX.

Ese día todos los visitantes podrán beneficiarse de una jornada de puertas abiertas en la que recorrer las cinco exhibiciones que este espacio acoge durante el verano, dedicadas a los tejidos y bordados de las Colecciones Reales, sus relojes decimonónicos, al paisajista Fernando Brambila, la fotógrafa Isabel Muñoz y las imágenes de Bleda y Rosa, José Manuel Ballester, Teo Barba y Andrés Pachón que pueden entablar relaciones con los fondos de esta institución.

Comenzando con «Tejiendo la vida cortesana», la primera exposición sobre piezas tejidas de Patrimonio Nacional, cuyos fondos en este sentido se encuentran entre los más ricos del mundo, nos da la ocasión de descubrir la delicadeza y el virtuosismo con el que se manejaron los artistas y artesanos vinculados a la Casa Real. La gran mayoría de las piezas se muestran al público por primera vez tras ser restauradas, en un elevado porcentaje, en los talleres de la institución y el recorrido hace hincapié en su valor simbólico en relación con el poder, el refinamiento y la representación, como ha explicado Víctor Cageao, actual director de la Galería.

Entre los millares de textiles que Patrimonio Nacional guarda, las comisarias Pilar Benito, Lourdes de Luis y María Barrigón han seleccionado cerca de dos centenares de obras atendiendo a su calidad técnica; podremos admirarlas en un excelente estado de conservación y junto a préstamos de instituciones como Museo del Prado, el Palacio Pitti de Florencia o el Museo de Tejidos y Artes Decorativas de Lyon y a pinturas, fotografías, mobiliario y objetos que dan cuenta de la versatilidad de estos trabajos en la vida cotidiana de los palacios.

El montaje, no cronológico, se estructura en cinco secciones: Extraordinarias maravillas, que confronta el ajuar medieval con piezas de decimonónicas asociadas al ocio; Espacios de majestad, que exhibe los doseles de Carlos IV y María Luisa de Parma; Sueños de seda, que analiza el descanso real; Real Oficio de Tapicería, que ahonda en las bambalinas del cuidado de la colección; y Guardarropa y tocador, sobre la faceta más íntima de los monarcas. Entre las piezas más buscadas podemos mencionar la almohada de la reina Berenguela, que se sabe anterior a 1246; una bañera «sultana» que ocultaba su función primera convirtiéndose en diván o un original flotador decimonónico revestido de algodón.

Almohadón de olor, segunda mitad del siglo XVI. Patrimonio Nacional. Fotografía: Cuauhtli Gutiérrez Almohadón de olor, segunda mitad del siglo XVI. Patrimonio Nacional. Fotografía: Cuauhtli Gutiérrez

Almohadón de olor, segunda mitad del siglo XVI. Patrimonio Nacional. Fotografía: Cuauhtli Gutiérrez

Antonio Pomareda, Pablo Palencia, Jorge Balze, Andrés del Peral y Julián García Martín López. Cama de los Príncipes de Nápoles Isabel de Borbón y Genaro de Borbón. Patrimonio NacionalAntonio Pomareda, Pablo Palencia, Jorge Balze, Andrés del Peral y Julián García Martín López. Cama de los Príncipes de Nápoles Isabel de Borbón y Genaro de Borbón. Patrimonio Nacional

Antonio Pomareda, Pablo Palencia, Jorge Balze, Andrés del Peral y Julián García Martín López. Cama de los Príncipes de Nápoles Isabel de Borbón y Genaro de Borbón, 1802 . Patrimonio Nacional

En cuanto a «Alteraciones III. Historias, relatos y nuevas narrativas», nueva edición de ese programa, consta de fotografías de Bleda y Rosa, José Manuel Ballester, Teo Barba y Andrés Pachón, quienes despliegan en sus trabajos miradas particulares sobre el patrimonio histórico y su relación con la creación contemporánea que podremos conocer en las propias salas de Austrias y de Borbones en la colección permanente.

En esta iniciativa, las Colecciones Reales devienen un punto de partida para que los artistas actuales planteen preguntas novedosas sobre nuestra historia. El propósito de las obras expuestas, como ha señalado el comisario Antonio J. Sánchez Luengo, no es ilustrar el pasado, sino interrogarlo; en sus palabras, las fotografías nos obligan a mirar dos veces para cuestionar lo que creíamos fijado en nuestra memoria.

Bleda y Rosa. Puente de fierro, Villalar de los Comuneros, primavera de 1521. Villalar de los Comuneros, 1996. Fotografía: Javier Díez de PradoBleda y Rosa. Puente de fierro, Villalar de los Comuneros, primavera de 1521. Villalar de los Comuneros, 1996. Fotografía: Javier Díez de Prado

Bleda y Rosa. Puente de fierro, Villalar de los Comuneros, primavera de 1521. Villalar de los Comuneros, 1996. Fotografía: Javier Díez de Prado

José Manuel Ballester. El jardín deshabitado, 2007. Fotografía: Javier Díez de PradoJosé Manuel Ballester. El jardín deshabitado, 2007. Fotografía: Javier Díez de Prado

José Manuel Ballester. El jardín deshabitado, 2007. Fotografía: Javier Díez de Prado

Así, en la Sala de los Austrias se exhibe Puente de fierro, Villalar de los Comuneros, primavera de 1521, procedente de la serie Campos de batalla (1994-2016), de Bleda y Rosa: sitúa al espectador ante uno de los episodios fundamentales del principio del reinado de Carlos V, la revuelta de los Comuneros. El dúo compuesto por María Bleda y José María Rosa, Premio Nacional de Fotografía en 2008, han desarrollado buena parte de su producción en torno al paisaje y el territorio como testigos de la historia y guardianes de memoria y, en este caso, a través de la imagen de un campo de cereal segado, fragmentado en dos ventanas, evocan la herida de la derrota comunera en Castilla en el siglo XVI, rodeándose su obra de piezas relacionadas con el poder real que no consiguieron vencer.

También en la Sala de Austrias, José Manuel Ballester, también Premio Nacional de Fotografía en 2010, desnuda por métodos digitales El jardín de las delicias, de El Bosco, junto al tapiz flamenco expuesto en la Galería. El artista reproduce en tejido el célebre tríptico adquirido por Felipe II, perteneciente asimismo a las colecciones de Patrimonio Nacional, aunque depositado hace décadas en el Prado. En El jardín deshabitado, Ballester despoja de figuras aquel mundo elucubrado por El Bosco y revela un jardín suspendido y silencioso, donde emergen la geometría y los recorridos visuales de la composición original.

En la Sala de Borbones, por su parte, nos esperan diecisiete fotografías del Real Sitio de La Granja de San Ildefonso tomadas por Teo Barba en 2017 para su serie Real. De los Sitios Reales y Los Reales Sitios. En ella, este artista juega con el doble significado del término «real», vinculado tanto a la monarquía como a la aparente objetividad de la fotografía. Barba reivindica, de este modo, la subjetividad de la mirada y de su propia disciplina al enseñarnos la residencia de verano de Felipe V bajo el rigor invernal de la sierra de Guadarrama, distanciándose de las imágenes idealizadas de este palacio segoviano y sus jardines.

Por último, veremos Tropologías I. Untitled II, de Andrés Pachón, una composición de 2013 en la que este autor pone en cuestión la supuesta neutralidad de la representación antropológica y etnográfica en imágenes del siglo XIX. Se trata de una reelaboración de una fotografía tomada por Fernando Debas en 1887, en la que éste recreó en su estudio madrileño una escenografía selvática para retratar a indígenas filipinos en el periodo colonial español. Pachón incide así en la construcción artificial de la representación y la falsa ilusión de autenticidad en las imágenes históricas.

Teo Barba. Real. De los Sitios Reales y Los Reales Sitios, 2017. Fotografía: Javier Díez de PradoTeo Barba. Real. De los Sitios Reales y Los Reales Sitios, 2017. Fotografía: Javier Díez de Prado

Teo Barba. Real. De los Sitios Reales y Los Reales Sitios, 2017. Fotografía: Javier Díez de Prado

Andrés Pachón. Tropologías I. Untitled II, 2013. Fotografía: Javier Díez de PradoAndrés Pachón. Tropologías I. Untitled II, 2013. Fotografía: Javier Díez de Prado

Andrés Pachón. Tropologías I. Untitled II, 2013. Fotografía: Javier Díez de Prado

La exhibición de Fernando Brambilia es la primera que reúne un conjunto amplio de pinturas de este autor italiano (Cassano d’Adda, 1763-Madrid, 1834), especializado en perspectivas, paisajes y vistas urbanas.

Su labor se centró en la representación de vistas topográficas y llevó a cabo, a lo largo de su andadura, dibujos y pinturas que después pasarían a la estampa. Su creación más importante es un conjunto de vistas de los Reales Sitios, pintadas al óleo sobre lienzo entre 1821 y 1833 por encargo del rey Fernando VII, y planteadas para ser dispuestas en gabinetes de los distintos palacios reales. Con ese trabajo contribuyó al desarrollo de una imagen de los Reales Sitios que ha permanecido en la memoria colectiva gracias a su difusión a través de litografías.

Fernando Brambilia. Vista del Real Palacio de Aranjuez, por la parte de Levante, 1826-1831. Patrimonio Nacional. Fotografía: Mario SedeñoFernando Brambilia. Vista del Real Palacio de Aranjuez, por la parte de Levante, 1826-1831. Patrimonio Nacional. Fotografía: Mario Sedeño

Fernando Brambilia. Vista del Real Palacio de Aranjuez, por la parte de Levante, 1826-1831. Patrimonio Nacional. Fotografía: Mario Sedeño

La muestra de Isabel Muñoz se enmarca en PHotoESPAÑA y en la propuesta Cuadernos de campo, que alcanza ya tres ediciones, como Alteraciones. La fotógrafa barcelonesa ha partido del Monasterio de El Escorial y el bosque circundante de La Herrería para vertebrar su proyecto Las piedras del cielo, cuyo protagonista absoluto es Felipe II en tanto que impulsor de este complejo como arquitectura conectada con el Templo de Jerusalén y con la idea de la armonía cósmica.

A través de fotografías, objetos, vídeos e instalaciones, Muñoz construye una experiencia que trasciende la imagen fija y se abre a una experiencia telúrica y sensorial: la piedra se transforma en un umbral entre el tiempo de la tierra, la voluntad humana de espiritualidad y nuestra capacidad de imaginar, crear y construir sentido a partir de las materias elementales que regala la naturaleza.

Por último, en «La precisión del tiempo» veremos un destacado conjunto de relojes que los reyes españoles adquirieron para embellecer los salones palaciegos y regular y el transcurso de las horas en su vida diaria. Fernando VII e Isabel II nutrieron estos fondos con piezas que dan fe de los adelantos técnicos y la variedad de estilos estéticos que se sucedieron a lo largo de sus respectivos reinados.

Isabel Muñoz. Las piedras del cielo. Galería de Colecciones RealesIsabel Muñoz. Las piedras del cielo. Galería de Colecciones Reales

Isabel Muñoz. Las piedras del cielo. Galería de Colecciones Reales

 

 

«Tejiendo la vida cortesana. Tejidos y bordados de las Colecciones Reales»

Del 11 de junio al 12 de octubre de 2026

«Alteraciones III. Historias, relatos y nuevas narrativas»

Del 16 de junio al 13 de septiembre de 2026

«Fernando Brambila, pintor de los Reales Sitios»

Del 29 de mayo al 12 de octubre de 2026

«Isabel Muñoz. Las piedras del cielo»

Del 4 de junio al 6 de septiembre de 2026

«La precisión del tiempo. Relojes del siglo XIX en las Colecciones Reales»

Del 26 de marzo al 20 de septiembre de 2026

 

GALERÍA DE COLECCIONES REALES

C/ Bailén, s/n

Madrid

 

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