Asdrúbal Oliveros calificó los resultados de la política cambiaria como “mediocres” y advirtió que el problema va más allá del volumen de intervención, al considerar que existen «fallas estructurales» relacionadas con el diseño del esquema, la institucionalidad económica y la falta de credibilidad
El economista Asdrúbal Oliveros señaló este lunes que, en lo que va de 2026, se han vendido cerca de US$ 4.000 millones en el mercado cambiario venezolano, sin que ello se haya traducido en una «estabilización efectiva del tipo de cambio ni en una reducción sostenida de la brecha con el mercado paralelo».
En un análisis publicado en sus redes sociales, el especialista calificó los resultados de la política cambiaria como “mediocres” y advirtió que el problema va más allá del volumen de intervención, al considerar que existen «fallas estructurales» relacionadas con el diseño del esquema, la institucionalidad económica y la falta de credibilidad.
Oliveros explicó que, pese al aumento en la oferta de divisas a través del sistema bancario oficial, la diferencia entre la tasa oficial y la paralela se mantiene elevada, lo que limita el impacto de las medidas sobre la inflación y las expectativas económicas.
El economista sostuvo que uno de los principales «errores» de la estrategia actual ha sido ignorar el peso del mercado paralelo, el cual describió como un componente estructural de la economía venezolana que influye directamente en la formación de precios, costos y decisiones de consumo.
En su análisis, señaló que este mercado no solo opera en el ámbito informal, sino que incluye múltiples mecanismos de transacción como plataformas digitales, operaciones en frontera y actores económicos de distintos niveles, incluidos comerciantes, importadores y trabajadores independientes.
Asimismo, advirtió que la brecha cambiaria no es únicamente un indicador financiero, sino un factor que impacta directamente en la economía real, al afectar la planificación empresarial, la fijación de precios y la percepción de estabilidad.
Oliveros agregó que una mayor convergencia entre las tasas podría contribuir a reducir la incertidumbre económica, mejorar la formación de precios y disminuir incentivos al arbitraje, aunque advirtió que esto no se ha logrado pese al aumento de la intervención oficial.
El economista concluyó que la estabilización del mercado cambiario no depende solo del volumen de dólares inyectados al sistema, sino de la capacidad de esas medidas para influir en las expectativas económicas y reducir de forma sostenida la brecha cambiaria, algo que «aún no ocurre en la práctica».
