Mar. Abr 28th, 2026

Francisco Melo y Felipe Rojas protagonizan “El Quinto paso” en Teatro Zoco

 Tras su debut en el Festival
de Edimburgo de 2024 y una exitosa temporada en el West End de Londres, llega a
Chile la más reciente y personal obra del dramaturgo norirlandés David Ireland. 

Dirigida por Jesús Urqueta, la pieza enfrenta a dos hombres en un crudo
ejercicio de honestidad dentro de un programa de rehabilitación. El montaje se
presenta en Teatro Zoco desde el 14 de mayo. Entradas en 
Punto Ticket.

Dos hombres están sentados
frente a frente. Un café se enfría mientras intentan decirse la verdad. Así
comienza El Quinto paso (The Fifth step), la última obra del dramaturgo
norirlandés David Ireland.

James (Francisco Melo),
veterano de Alcohólicos Anónimos, accede a acompañar a Luka (Felipe Rojas), un
recién llegado que intenta mantenerse sobrio. Entre ambos se activa el llamado
“Quinto paso” del programa: admitir ante otro la naturaleza exacta de los
propios errores.

Durante noventa minutos, sin
pausas ni distracciones, ambos se ven envueltos en un ejercicio de redención
que pronto se tuerce. La conversación se vuelve incómoda. La confianza entre
ambos se tensiona. Y surge una certeza inquietante: la verdad no siempre
libera.

Tras su paso triunfal por
Edimburgo en 2024, la obra llegó al West End de Londres protagonizada por
Martin Freeman (Sherlock, The Responder, The Hobbit) y Jack Lowden (Slow
Horses) bajo la dirección de Finn den Hertog, en el teatro @sohoplace. The
Guardian la definió como “brutalmente honesta y agudamente ingeniosa” y destacó
su mezcla perfecta de comedia y desesperación. 

Teatro Zoco estrena la
primera producción en Chile de El Quinto paso. El montaje se
presentará en la sala de Lo Barnechea del 14 de mayo al 21 de junio. Las
entradas están a la venta en Punto Ticket.

Dirigida por Jesús
Urqueta –quien vuelve a Zoco tras éxitos como Lluvia
constante y Honor–, la obra marca también el regreso a las tablas
de Francisco Melo, quien no pisa el escenario desde 2022 en La
clausura del amor, y se une a Felipe Rojas en una puesta en escena
que destaca por su crudeza emocional y su agudeza. La traducción del texto al
español estuvo a cargo del actor Pablo Schwarz.

Brutalmente
honesta

Reconocido por obras
como Cyprus Avenue y Ulster American, David Ireland se aleja
aquí del conflicto político para adentrarse en la intimidad masculina. La obra
explora la culpa, la fe y la necesidad de sostenerse en otro para seguir adelante.

“El quinto paso explora
el proceso de rehabilitación de las adicciones, adentrándose en la experiencia
de quienes reconstruyen sus vidas paso a paso. Ireland retrata con rigor y
honestidad ese camino, sin caer en sentimentalismos ni en juicios morales”,
comenta Pablo Halpern, director artístico de Teatro Zoco.

La crítica internacional la ha
definido como una pieza “brutalmente honesta”, destacando su capacidad de
transitar entre el humor negro y el desasosiego en cuestión de segundos.

La dirección de Jesús Urqueta
apuesta por una puesta despojada, donde todo ocurre en tiempo real y sin
artificios. 

“La acción transcurre en un
espacio cotidiano. Dos personas que se encuentran y conversan. Nada más. La
puesta trabaja desde la continuidad y la presencia, quitando todo lo que pueda
distraer de lo esencial: el vínculo”, explica el director.

Esa decisión instala al
espectador como un testigo. “Me interesaba que el público sintiera que está
presenciando algo en tiempo real, casi sin mediación. Que no hay distancia
segura. Que uno está ahí, acompañando cómo ese vínculo se transforma”.

Un vínculo al
límite

La obra instala una pregunta
que trasciende a la anécdota de la adicción: ¿qué ocurre cuando una persona se
sostiene en otra para poder existir?

“La herida que abre tiene que
ver con eso. Con la fragilidad de los vínculos cuando se cargan de una
responsabilidad que ningún vínculo puede sostener completamente. La obra
muestra cómo algo que parte como cuidado puede transformarse, sin que nadie lo
quiera, en dependencia, en presión, en desajuste”, continúa el director.

En ese desplazamiento, la obra
dialoga con el presente: “Buscamos sistemas, comunidades, relaciones que nos
den sentido, que nos ordenen, que nos sostengan. Y muchas veces funcionan…
hasta que dejan de funcionar. No es una obra que juzgue eso. Más bien lo mira
con bastante humanidad: cómo intentamos vivir con otros, y hasta dónde eso es
posible”.

Con solo dos actores en
escena, todo descansa en la relación entre ambos, sugiere Urqueta. “Más que
pensar en cómo mantener la tensión, trabajamos en la escucha. Es una obra donde
todo depende de que realmente se escuchen. De que lo que uno dice afecte al
otro en el momento, no como una repetición, sino como algo que está pasando por
primera vez”.

“Con Pancho y Felipe
trabajamos mucho desde ahí: desde la presencia, desde no adelantarse, desde
dejar que el vínculo se mueva en escena. La tensión no viene de empujarla sino
de sostener ese nivel de exposición durante toda la obra. Son dos personajes que,
de a poco, dejan de poder protegerse. Y cuando eso pasa de verdad, la tensión
aparece sola”, concluye.

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