La última autora, joven y realista, en sumarse al programa expositivo del Museo del Realismo Español Contemporáneo. MUREC de Almería, compartiendo salas con María Moreno, es la manchega Cristina Megía. Desde mañana y hasta octubre podremos visitar allí «El perro, el niño y los ojos cerrados», un compendio de cuarenta óleos, bocetos preparatorios y dibujos que ha llevado a cabo en la última década y en cuya selección ha participado la artista, junto a los comisarios Juan Manuel Martín Robles y Francisco Copado Carralero.
No se trata tanto de una retrospectiva como de un recorrido por piezas de géneros diversos -paisajes, retratos, interiores de museos y bodegones- que, no obstante, pueden relacionarse entre sí: tienen en común el anhelo de Megía de captar instantes detenidos, a veces en un sentido casi cinematográfico, y de hacer de la observación lenta una experiencia poética. En el recorrido juegan un papel central los paisajes; la naturaleza siempre ha estado presente en su producción, pero especialmente en el último lustro ha sido para ella un territorio primordial, como entorno de trabajo, por el silencio y la calma que le permite, y como tema. Ese gusto creciente por los enclaves deshabitados tuvo que ver, en su caso y en el de tantos, con la pandemia y la necesidad de vislumbrar algo nuestro perdido en espacios deshabitados.
Se fija, fundamentalmente, en lugares solitarios o abandonados, en los que no encontraremos objetos ni figuras que tomar como punto de referencia y que por eso escapan a una mirada narrativa, no a la meditación, procurada a través de la luz, las atmósferas y el uso cuidadoso de la materia pictórica a favor del intimismo. No pretende Megía representar de forma fidedigna puntos concretos, sino evocar más bien con ellos emociones o estados de ánimo.

Cristina Megía. Hacer pie en tierra, 2024

Cristina Megía. Cascada, 2025
Hemos negado la narratividad en estas composiciones, pero el título de la muestra podría apuntar a ella. El perro y el niño los hallaremos en dos de las telas expuestas: son raras sus presencias en el trabajo de esta autora y constituyen una metáfora de una pintura con la que no desea ofrecer respuestas inmediatas, sino suscitar la curiosidad del espectador y generar espacios nuevos para la imaginación o la memoria. En esa senda no escapa Megía a la influencia de la tradición, siempre desde perspectivas contemporáneas: los maestros clásicos favorecieron, como ella desea, el reposo en el examen visual y la reflexión más allá de las apariencias.
Licenciada en Historia del Arte y Bellas Artes, admira abiertamente la pintura flamenca y a Sánchez Cotán, Manet, Morandi, Hopper o Balthus, pero sobre todo ha procurado construir su propia voz a partir del tratamiento de la materia pictórica. En años anteriores, ha ofrecido individuales en el Palacio de la Madraza y el de los Condes de Gabia de Granada o la Galería Silvestre de Madrid.

Cristina Megía. Naturaleza muerta, 2026

Cristina Megía. La estancia, 2025

Cristina Megía. Sheela-na-gig, 2026
«El perro, el niño y los ojos cerrados. Cristina Megía»
MUSEO DEL REALISMO ESPAÑOL CONTEMPORÁNEO. MUREC
Paseo de San Luis, s/n
Almería
Del 25 de julio al 18 de octubre de 2026
