El viernes 19 de junio a las
19:00 horas se estrena en Valparaíso Profundo el espectáculo de narración oral
escénica “El regreso a casa: crónicas de una cuentera”, obra escrita por
Patricia Mix Jiménez, profesora de filosofía y narradora oral con más de treinta
años de trayectoria que, desde la memoria autoficcional, desarrolla una trama
donde se despliegan hitos sociales y políticos relevantes de las últimas seis
décadas de la historia de Chile.
Un bautizo con padrinos que
juntan monedas y las tiran al aire; la experiencia de una niña descargando
ladrillos para construir su propia escuela; el periplo del trabajo clandestino
de una militante en Valparaíso; el humor y la rebeldía juvenil en un estadio al
otro lado del mundo; y la terremoteada vida de un chileno dedicado a alterar el
orden público, son las historias que Paty desarrolla a través de la palabra y
el imaginario.
Después de haber presentado
avances del espectáculo en el OFF Internacional de Narración Oral de Buenos
Aires y en el cierre del Festival La Trama del Mundo en Viña del Mar, la obra
llega de manera íntegra a Valparaíso Profundo, espacio artístico-cultural
ubicado en Pasaje Fisher 18, Escalera de Colores, Cerro Concepción. Las
entradas están disponibles vía Passline o en puerta. .
EQUIPO
El equipo de trabajo de la
obra está conformado por Patricia Mix, dramaturga y narradora; Victoria
Salazar, dirección e iluminación; Hella Bell, vestuario; Consuelo Mix y Jose
Sarmiento, edición de ambiente sonoro; Michael Contreras, diseño gráfico; Felipe
Arriagada, fotografía; y Matías Salinas, prensa.
Patricia Mix, conocida como
Paty Mix en el rubro cuentero, señala: “Este es un regreso a varias de las
casas que he habitado, pero sobre todo al hogar propio, al fuego que es una
misma. Es una manera de hacer memoria, de contar, de dar testimonio de lo que
una como yo ha vivido.
Es resituar lo vivido;
reconocer y comprender lo que sucedió y lo que me sucedió, que no es lo mismo.
Es volver a los hechos desde hoy, para que el recuerdo se complete y se
comprenda y, en mi caso, se transforme en palabra dicha, que, dicho sea de
paso, es una dicha”.
Sobre el proceso creativo,
detalla: “En mis treinta y tres años de narradora nunca tuve dirección externa
de un espectáculo unipersonal. Mi repertorio siempre había sido literatura,
relatos populares, cuentos escritos por mí, pero no sobre mí.
La ontoescritura, las
escrituras de la memoria, la autoficción, nos permiten abordar material
sensible de nuestra vida. Victoria Salazar, quien me está dirigiendo, me ha
acompañado en la toma de decisiones fundamentales, como quitar terceras
personas, chapas, como se usaban en la dictadura, y abordar la primera persona
en la mayoría de los relatos.
Estoy agradecida de este
equipo, de poder narrar lo que estoy narrando en un momento en que nos hemos
ido quedando sin habla. Me mueve que se generen conversaciones, eso ya es
bastante hoy en día”.
Victoria Salazar, directora de
la puesta en escena, comenta: “Para mí es un honor dirigir esta obra. Desde el
momento en que Paty me invita se levanta en mí una curiosidad tremenda en
relación a su disciplina.
Es un gran desafío dirigir
narración oral, siendo un área distinta a las que habitualmente me desempeño,
donde el gesto, la máscara y el teatro físico predominan por sobre la palabra.
Ha sido interesante poder encontrarme con el arte de la palabra que Paty ha
curtido durante tantos años y poder aportar desde mi propio oficio como
creadora escénica.
Lo que más me ha gustado de la
dirección es el diálogo entre la palabra y el cuerpo; la palabra viene desde
nuestro cuerpo, ¿en qué estado está nuestro cuerpo cuando emerge la palabra?”.
“El cuento que me parece más
interesante de este espectáculo es el tercero, se llama ‘El punto’. Es como una
película de espías, evoca una imagen cinematográfica de Valparaíso, con sus
calles porteñas, un bar de mala muerte, el Terminal de Buses.
Paty nos hace visitar por
medio de la narración una ciudad que habitamos desde un punto de vista
particular, lo que le da una estética diferente. Así podemos conocer más
nuestro territorio, como ejercicio de memoria de autorreconocimiento. Me
emociono porque es el cuento más difícil, ahí es donde hemos encontrado las
conversaciones más profundas.
Me he detenido a pensar en cosas fértiles, a
observar nuestro presente con perspectiva para tener la oportunidad de
construir futuro, cuidándonos de ciertas formas del pasado”, cierra Victoria.
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