Durante un acto por el 47° aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista, Ortega aseguró que en Nicaragua «no habrá más elecciones» para que sectores opositores intenten llegar al poder
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, afirmó que el país dejará de celebrar elecciones, una declaración que elimina la posibilidad de nuevos procesos electorales al término de su actual mandato, previsto para el próximo año, y que profundiza la concentración del poder que comparte con su esposa, Rosario Murillo.
Durante un acto por el 47° aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista, Ortega aseguró que en Nicaragua «no habrá más elecciones» para que sectores opositores intenten llegar al poder.
Según Reuters, el mandatario sostuvo que no permitirá el regreso de fuerzas políticas que calificó como respaldadas por Estados Unidos y vinculadas al antiguo régimen de Anastasio Somoza, aunque no explicó cómo se implementará formalmente esta decisión.
El gobernante, de 80 años, reapareció públicamente tras dos meses de ausencia. Ortega gobierna de forma ininterrumpida desde 2007, luego de haber ejercido la Presidencia durante la década de 1980.
Las declaraciones se producen después de una serie de reformas constitucionales aprobadas en 2025, con las que Rosario Murillo fue designada copresidenta y el período presidencial fue ampliado de cinco a seis años. Ambos ejercen control sobre las principales instituciones del Estado, incluidas las Fuerzas Armadas y el sistema judicial.
Las elecciones de 2021 fueron ampliamente cuestionadas por la comunidad internacional, luego de que el Gobierno encarcelara a aspirantes presidenciales, dirigentes opositores y empresarios, además de intensificar las restricciones contra la disidencia.
Estados Unidos ha calificado al Gobierno de Ortega como una dictadura y ha impuesto sanciones contra más de 2.350 funcionarios nicaragüenses y sus familiares.
Por su parte, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha señalado que el Ejecutivo de Ortega y Murillo transformó al país en un Estado autoritario y ha denunciado violaciones sistemáticas de los derechos humanos. El organismo también recordó la represión de las protestas de 2018, que dejó más de 300 fallecidos.
Analistas y dirigentes opositores exiliados interpretaron el anuncio como una confirmación de la consolidación de un sistema de poder concentrado en la pareja presidencial. El analista Tiziano Breda consideró que la decisión elimina cualquier posibilidad de competencia política, mientras que el opositor Félix Maradiaga afirmó que las declaraciones reflejan el temor del Gobierno a enfrentar una elección democrática.
Otros expertos sostienen que las reformas constitucionales y la salida al exilio de la mayoría de los líderes opositores ya habían reducido significativamente el pluralismo político en Nicaragua, por lo que el anuncio de Ortega formaliza un escenario de partido único y sin competencia electoral.
