María Elvira Salazar cuestionó al gobierno de Daniel Ortega y denunció la represión en Nicaragua La congresista estadounidense afirmó que los líderes señalados por abusos de poder enfrentarán consecuencias Sus declaraciones se producen tras nuevas críticas de Washington contra el régimen Ortega-Murillo
La congresista republicana María Elvira Salazar afirmó este martes que los líderes señalados por violaciones de derechos humanos “están respondiendo por sus crímenes” y aseguró que el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, también enfrentará consecuencias por las acciones de su gobierno.
A través de una publicación en su cuenta de X, Salazar enumeró a varios dirigentes internacionales a los que acusó de haber cometido abusos de poder, entre ellos Nicolás Maduro, el ayatolá iraní y Raúl Castro, para luego referirse al mandatario nicaragüense.
“Uno por uno, los dictadores de nuestra era están respondiendo por sus crímenes”, escribió la legisladora estadounidense.
En su mensaje, aseguró que Maduro “duerme en una celda en Nueva York”, afirmó que “el ayatolá está muerto” y señaló que Raúl Castro “está formalmente acusado”, antes de dirigir sus críticas hacia Ortega.
Salazar acusó al gobierno nicaragüense de haber reprimido las protestas de 2018, donde organizaciones de derechos humanos denunciaron una fuerte respuesta estatal contra manifestantes, y cuestionó las medidas adoptadas contra sectores opositores y religiosos.
Daniel Ortega, cuyo régimen asesinó a más de 300 manifestantes pacíficos en 2018, encarceló a candidatos de la oposición antes de las elecciones, expulsó a sacerdotes, despojó de su nacionalidad a cientos de nicaragüenses y hoy ha abolido las elecciones, sigue aferrado al poder en Managua”, afirmó.
La congresista concluyó su mensaje con una advertencia directa al mandatario nicaragüense: “Su día también llegará”.
Las declaraciones de Salazar ocurren luego de que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, también cuestionara al gobierno de Ortega y su esposa Rosario Murillo, al señalar que la comunidad internacional no permanecerá indiferente ante lo que calificó como una profundización de la represión en Nicaragua.
