Pócimas, luz de luna y
personajes fantásticos marcarán «Abracadabra», el tercer programa
familiar de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile en su temporada 2026.
Impulsada por el Área de Educación, Mediación y Comunidades del CEAC, esta
serie de conciertos busca acercar la música sinfónica a nuevos públicos
mediante propuestas escénicas especialmente diseñadas para disfrutar en
familia.
El concierto, que tendrá
funciones el jueves 13 y viernes 14 de agosto a las 19:30 horas en la Gran Sala
Sinfónica Nacional, contará con la dirección del maestro invitado Christian
Lorca, actual director asistente de la temporada del Teatro Municipal de Santiago.
A lo largo de su trayectoria
ha trabajado junto a maestros como Maximiano Valdés, Diego Matheuz y Paolo
Bortolameolli, entre otros, y en 2025 participó en las afinaciones de la Gran
Sala Sinfónica Nacional.
Respecto del repertorio, el
maestro destaca la riqueza de colores y sonoridades que propone el programa.
«Creo que uno de los aspectos más destacados de este repertorio es la
versatilidad tímbrica que tienen estas cuatro obras.
Desde Mendelssohn hasta Dukas,
es realmente mágico ver cómo la mezcla de timbres, las armonías y los colores
de la orquesta están al servicio del dramatismo y de la representación de
hechiceros, brujas, magos, hadas y otros personajes fantásticos», señala.
La propuesta reúne cuatro
obras inspiradas en la magia y la brujería, conectadas por la dramaturgia y
dirección escénica de Juan Francisco Sánchez, actor, director, dramaturgo,
compositor y músico de la compañía Tryo Teatro Banda, con más de 25 años de trayectoria
en el teatro musical de inspiración juglaresca.
En tanto, la actuación estará
a cargo de Daniela Ropert, actriz y licenciada en Arte de la Universidad Arcis,
compositora y cantante, integrante también del elenco estable de Tryo Teatro
Banda y del conjunto de música y teatro medieval Calenda Maia. El equipo
creativo lo completan Carolina Vergara en vestuario y el Área Técnica del CEAC
en iluminación.
El programa incluye la
Obertura de Sueño de una noche de verano, de Felix Mendelssohn; La bruja del
mediodía, de Antonín Dvořák; Una noche en el Monte Calvo, de Modest Mussorgsky;
y El aprendiz de brujo, de Paul Dukas. Se trata de cuatro obras orquestales
que, según explica Juan Francisco Sánchez, tienen en común su carácter
programático, pues «hay un cuento detrás de cada obra».
Por su parte, Lorca agrega que
esa capacidad expresiva permite que la música comunique por sí sola. «Los
compositores buscan, mediante el trabajo tímbrico y armónico, transmitir estas
historias sin necesidad de palabras. Aunque este será un concierto dramatizado,
la música ya contiene toda esa magia compositiva que llega directamente al
público».
En tanto, para generar
el vínculo entre relato y partitura, la dramaturgia incorpora a una bruja que
presenta cada pieza y conversa con el público, «introduciendo las
historias que se cuentan musicalmente», explica Sánchez. Asimismo, el
dramaturgo adelanta que se contempla la interacción con el público, por lo que
«esta es una oportunidad de oro para que todas las personas puedan acceder
a este universo maravilloso, con esta orquesta que es del país».
El Barroco llega al
II Ciclo de música de cámara
También como parte de
la programación de la semana, el miércoles 12 de agosto a las 19:30 horas, la
Gran Sala Sinfónica Nacional recibirá el cuarto concierto del II Ciclo de
Música de Cámara de la actual temporada, con la presentación del Ensamble
Barroco Claroscuro y su programa «Ostinato 600. Retrospectiva de la
contemplación y la locura; del placer y la dulzura».
Integrado por Jorge
Marabolí en violín barroco y dirección musical, Ramiro Vera en violín barroco,
Pablo Salinas en viola barroca, Brigitte Orth en violonchelo barroco, Erik
Marroquín en guitarra tiorbada y Daniela Matamala en canto, el conjunto
ofrecerá un recorrido por la música del siglo XVII mediante un programa
construido en torno al ostinato, recurso compositivo basado en patrones
rítmicos y armónicos que se repiten continuamente y sobre los cuales se
desarrollan múltiples variaciones.
El repertorio
contempla obras de Georg Friedrich Händel, Andrea Falconieri, Henri du Bailly,
Henry Purcell, Girolamo Frescobaldi, Biagio Marini, Barbara Strozzi, Johann
Pachelbel y un compositor anónimo del siglo XVII, interpretadas con
instrumentos barrocos y criterios de interpretación históricamente informada.
«Elegimos
solamente obras basadas en un bajo ostinato. Hay pasacalles, chaconas y folías
que comparten ese patrón repetitivo sobre el que los instrumentos construyen
melodías y variaciones», explica el violinista y director musical Jorge
Marabolí.
Lo que continúa
Tras estos conciertos,
la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile ofrecerá «Appassionato», un
programa con Carmen Suite, de Bizet-Shchedrin, y la Sinfonía n.º 6
de Prokofiev, bajo la batuta del director chileno Rodolfo Fischer.
Las entradas para
todos los conciertos se encuentran disponibles a través de
www.ceacuchile.ticketplus.cl, además de las boleterías de la Gran Sala
Sinfónica Nacional y del Teatro Universidad de Chile, con valores desde los
$5.000 y descuentos para estudiantes, personas mayores, funcionarios de la
Universidad de Chile, socios Coopeuch, Vecino Providencia y Patrimonio
Cultural.




