Puede que si tuviésemos que asociar el verano a un fotógrafo, ese fuera Martin Parr. No porque el británico no trabajara, evidentemente, el resto del año, sino porque los tics sociales que este autor retrató se hacen sobre todo patentes en la estación en que más tiempo permanecemos al aire libre: el turismo masificado, el consumismo desenfrenado, las dependencias tecnológicas y una relación, cuanto menos, ambivalente con la naturaleza.
No lo hizo pensando que su obra contribuiría a cambiar actitudes, ni con ninguna actitud moralizante, sino desde la mirada satírica y la crítica lúdica: hay quien ha apreciado en su humor a la hora de abordar estos asuntos la herencia de la tradición cáustica de su país; una versión de nuestro tiempo de las pasadas guerras visuales británicas contra las convenciones en la representación, en el fondo y en la forma. Su visión de nuestro mundo globalizado, divertido e inquietante a partes iguales, nacía de la recolección de instantáneas en centros comerciales, playas llenas, zoológicos, en exposiciones de vehículos o en las montañas suizas; no importaban demasiado los escenarios, sí los comportamientos que en esos lugares los individuos se dan derecho a mantener: poco decorosos, absurdos y, sobre todo, reveladores.

Martin Parr. Chowpatty Beach, Mumbai, India, 2018. ⓒ Martin Parr / Magnum Photos
«We Are Martin Parr», retrospectiva del artista que hasta octubre acoge el Seoul Museum of Art, nos ofrece un extenso despliegue de su producción, más que representativa de la cultura visual contemporánea por su trasfondo y sus rasgos formales -primeros planos, tonalidades saturadas-. Contiene catorce series, que abarcan desde sus primeros trabajos hasta sus últimos años: aproximadamente medio millar de imágenes, algunas procedentes de los casi noventa fotolibros que publicó. No podían faltar fotografías de Corea del Norte y del Sur, tomadas durante sus visitas a esta península entre finales de los noventa y comienzos de los 2000.
Fundamentalmente Corea del Sur, por razones evidentes, conoció en ese tiempo aquel auge de la cultura de consumo y el turismo de masas que Martin Parr nunca quiso observar desde la distancia, sino compartiéndolo con sus modelos. A través de esos colores exagerados, de composiciones densamente superpuestas y de la observación prolongada de la multitud con el fin de extraer instantes que, de otro modo, pasarían desapercibidos, invita a los espectadores a atisbar la familiaridad de su propia vida cotidiana por caminos inusuales.
Las figuras que aparecen en estas escenas no protagonizan casi nunca eventos extraordinarios; se trata, más bien, de turistas con gafas de sol, de compradores en supermercados y de gente común comiendo, posando y tomando, ellos también, fotografías. Arriesgándose a que un espectador no avezado considere su trabajo insignificante, Parr capta con precisión los deseos, los gustos, los patrones de consumo y los modos de comportamiento que dan forma a la vida de hoy; el modo en que nos adornamos, documentamos y recordamos.

Martin Parr. The Acropolis, Athens, Greece, 1991. ⓒ Martin Parr / Magnum Photos

Martin Parr. Benidorm, Spain, 1997. ⓒ Martin Parr / Magnum Photos
En una era en la que la inteligencia artificial produce rápidamente imágenes impecables y uniformes, las fotografías de Parr, sin embargo, llaman nuestra atención sobre la materialidad y la inmediatez del medio fotográfico en sí. No le interesa la belleza refinada, sino los accidentes, los detalles excesivos de la vida a pie de calle y las escenas que parecen incómodas o incompletas. Lejos de constituirse en meros documentos de una época concreta, sus composiciones siguen planteando interrogantes sobre lo que vemos y cómo nos vemos.
Esta exposición hace hincapié en la perspectiva sincera y directa, antes que burlona, que caracterizó al inglés a lo largo de su vida. Figuras captadas a una distancia incómodamente cercana, objetos y cuerpos de colores vivos y una mirada que se detiene en lo supuestamente trivial invitan al espectador a reconsiderar eso que, por frecuente, pasa inadvertido. Los protagonistas de sus instantáneas no son extraños, sino reflejos de nosotros mismos hoy, como individuos que consumimos, disfrutamos y nos representamos a través de imágenes ya no íntimas. Parecen preguntarnos discretamente si simplemente observamos a esos individuos que nos esforzamos en considerar bizarros o si ya formamos parte de la escena junto a ellos.
Simplemente muestro lo que la gente cree saber, declaraba en 2021. Efectivamente, así eres a menudo, aunque no te veas, parecía decir.
«Martin Parr : We Are Martin Parr»
61, Deoksugung-gil, Jung-gu
Seúl
Del 16 de julio al 18 de octubre de 2026
