Mar. Jul 14th, 2026

Nueva etapa en la Sala Robayera: ampliación y diálogo

Memoria compartida: Cuaderno de viaje. Sala Robayera. Fotografía: Nacho Cubero

Cerca de cumplir cuarenta años -echó a andar en 1989-, la Sala Robayera de Miengo (Cantabria) ha afrontado desde aquellos comienzos, primero en la sala de exposiciones del Ayuntamiento de esa localidad y después en las Antiguas Escuelas de Cudón, el reto de ofrecer a sus visitantes una programación exigente dedicada al arte contemporáneo desde un enclave rural, alejado de los circuitos culturales. Esa situación periférica ha implicado un desafío para este espacio, pero una limitación: sus organizadores han concebido esta ubicación como una singularidad que habría de permitirles apostar por la descentralización de las propuestas artísticas y por el acercamiento a núcleos como éste de exhibiciones de carácter no necesariamente local ni etnográfico, a diferencia de otros espacios de este tipo.

Décadas antes de que la proyección cultural más allá de las grandes ciudades favoreciese el surgimiento de otros centros periféricos, esta sala emprendió una línea continuada de exhibiciones que, efectivamente, la convirtió en una de las primeras iniciativas estables dedicadas a la creación reciente en el medio rural en nuestro país y, en estas casi cuatro décadas, ha acogido la producción de algunos de los artistas más relevantes del panorama español, consolidándose como un referente, en este sentido, más allá de Cantabria. Su colección, nutrida con donaciones de esos autores, se acerca al centenar y medio de piezas, entre pinturas, esculturas, grabados, fotografías e instalaciones, algunas de ellas correspondientes a galardonados con los Premios Nacionales de Artes Plásticas. Por su diversidad de técnicas y estilos, ofrecen una lectura rica del arte último y dan cuenta también de la red de afinidades que se ha tejido en torno a Robayera: de encuentros, gestos y compromisos.

El impulsor de esta iniciativa fue justamente un pintor, el torrelaveguense Juan Manuel Puente, que fundó la sala y la dirigió desde su arranque hasta 2015. Ha sido recientemente homenajeado, tras su muerte en 2025, por el Ayuntamiento de Miengo, institución que, a su vez, acaba de ampliar este espacio expositivo, que emprende una nueva etapa duplicando su superficie expositiva y mejorando sus posibilidades de iluminación, conservación y exhibición.

Memoria compartida: Cuaderno de viaje. Sala Robayera. Fotografía: Nacho CuberoMemoria compartida: Cuaderno de viaje. Sala Robayera. Fotografía: Nacho Cubero

Memoria compartida: Cuaderno de viaje. Sala Robayera. Fotografía: Nacho Cubero

Memoria compartida: Cuaderno de viaje. Sala Robayera. Fotografía: Nacho CuberoMemoria compartida: Cuaderno de viaje. Sala Robayera. Fotografía: Nacho Cubero

Memoria compartida: Cuaderno de viaje. Sala Robayera. Fotografía: Nacho Cubero

Allí, hasta el próximo 2 de agosto, podemos recorrer la muestra «Memoria compartida: Cuaderno de viaje», en la que una selección de trabajos de la Colección Robayera se exhibe junto a obras de la Colección Los Bragales, atesorada por Jaime Sordo, quien comenzó a adquirir arte en los setenta pero dio nombre a sus fondos en los ochenta, por lo que, en cierto modo, ambos acervos, vinculados a esta región, comparten cronología. Es la primera exposición centrada en sus propias piezas que ofrece al público la Sala Robayera e inaugura una senda de trabajo para el centro que convivirá con sus habituales presentaciones de la producción de creadores contemporáneos, conforme al modelo impulsado por Puente: ese nuevo camino permitirá reivindicar el valor de un conjunto de trabajos paulatinamente más rico y no nacido de la adquisición, sino del regalo de sus propios artífices, que al tiempo definen con sus donaciones la historia de este lugar.

El propio Jaime Sordo, junto a Laura Cobo, comisarían «Memoria compartida», que se estructura conforme a un criterio estricto: se ponen en relación piezas de autores que están presentes en ambos fondos con el fin de suscitar lecturas novedosas en torno a sus trayectorias, sus contextos de trabajo o sus afinidades; veremos que hablamos de figuras muy relevantes del arte español del siglo pasado: Eduardo Chillida, Antoni Tàpies, Victoria Civera, Xavier Grau, Antonio Mesones, Ricardo Cavada, Albert Ràfols-Casamada, Rafael Canogar, José Cobo, Miguel Ángel Campano, Jordi Teixidor, Juan Uslé, Pilar Cossío, Eloy Velázquez y el fundador de la Robayera, Juan Manuel Puente.

La de esta sala es una colección pública y Los Bragales tiene carácter privado y se han construido, por tanto, desde voluntades diferentes, pero comparten una sensibilidad hacia la creación de su tiempo (abstracta y figurativa, plural en sus lenguajes y el deseo de hacerla accesible a un público amplio y no necesariamente urbano. De esta cartografía todos formamos parte.

Juan Manuel Puente. Sin título, 1988. Colección RobayeraJuan Manuel Puente. Sin título, 1988. Colección Robayera

Juan Manuel Puente. Sin título, 1988. Colección Robayera

Ricardo Cavada. Sin título, 1996. Colección Los BragalesRicardo Cavada. Sin título, 1996. Colección Los Bragales

Ricardo Cavada. Sin título, 6. Colección Los Bragales

Ricardo Cavada. Sin título, 2000. Colección RobayeraRicardo Cavada. Sin título, 2000. Colección Robayera

Ricardo Cavada. Sin título, 2000. Colección Robayera

Eloy Velázquez. Singles, 2012. Colección RobayeraEloy Velázquez. Singles, 2012. Colección Robayera

Eloy Velázquez. Singles, 2012. Colección Robayera

 

«Memoria compartida: Cuaderno de viaje»

SALA ROBAYERA

Antiguas Escuelas

Barrio El Castro

39318, Cudón

Cantabria

 

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