Dom. Jul 5th, 2026

Estudiante mexicana investiga extraña patología en estrellas de mar antárticas

 Dejar las cálidas
tierras del centro-norte de León, en México, para enfrentarse al crudo invierno
de la Patagonia no es una decisión que cualquier estudiante tomaría a la
ligera; pero para Litzy Cobian Escobar, estudiante de Biología Experimental de
la Universidad de Guanajuato, fue más que un deseo de querer acercarse al
hielo.

La joven investigadora llegó a
Punta Arenas para realizar su práctica profesional de tres meses en el edificio
de los laboratorios “Embajador Jorge Berguño” del Instituto Antártico Chileno
(INACH) y colaborar activamente en el estudio de un misterioso síndrome de
desgaste que afecta a las estrellas de mar antárticas y subantárticas. 

Comenta que no dudó en enviar
correos desde México hasta dar con el Dr. Marcelo González, investigador del
Departamento Científico del INACH, quien le abrió las puertas para colaborar en
proyectos de vanguardia en ciencia antártica.

El foco de su investigación se
centró en la estrella marina antártica Odontaster validus. Relata que
algunos ejemplares de esta especie comenzaron a registrar un síndrome de
desgaste, una patología donde las estrellas empiezan a desintegrarse
prácticamente desde sus extremidades hacia el resto del tejido. 

“Algunas estrellas comenzaron
a mostrar síntomas del síndrome mientras las manteníamos en condiciones
basales, lo cual nos permitió trabajar con ellas.

Es posible que ya estuvieran
contagiadas desde que se recolectaron y que el cautiverio simplemente haya
detonado la manifestación de la enfermedad”, explica la estudiante mexicana,
detallando que la patología también se detectó en ejemplares subantárticos:
“nos tocó trabajar con un ejemplar subantártico y también estaba contagiado de
lo mismo; era de la misma especie».
Su rutina diaria comenzaba a las 8:30 horas para monitorear parámetros del agua
como el pH, salinidad, temperatura, oxígeno, nitratos y amoníaco de los
acuarios del INACH.

Por las tardes Cobian se
dedicó a realizar pruebas de biología molecular (PCR) y extracciones de tejido
y de líquido celómico (el equivalente a la sangre en estos invertebrados). 

El
objetivo principal era identificar si los causantes de esta enfermedad son
virus, densovirus (altamente nocivos para estas especies) o bacterias del tipo
vibrio.

Por su lejanía y aislamiento,
se podría pensar que la Antártica está exenta de patógenos. No obstante, este
tipo de investigaciones busca derribar este mito, conectando sus hallazgos con
registros escasos pero similares ocurridos en zonas frías del hemisferio norte,
como Groenlandia.

Las muestras obtenidas por la
estudiante ya han sido enviadas a secuenciación genética para determinar con
exactitud el origen de la patología. Este trabajo no solo sentará las bases
para su tesis, sino que también tenderá puentes para futuras colaboraciones
entre instituciones chilenas y mexicanas.

Tras tres meses de intensa
labor, Litzy retorna a México con sus expectativas superadas. “En el
laboratorio me hicieron sentir parte del equipo. De repente, ‘pega’ la
distancia y extrañas a la familia, pero me hicieron sentir querida. Pasé mi
cumpleaños aquí el viernes y stoy muy agradecida por toda la hospitalidad.
Definitivamente, la Antártica es un lugar que tengo que conocer y experimentar
en terreno. Esto es solo un primer pequeño paso”, concluye.

El INACH es un organismo
técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo
relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de
difusión.

El INACH cumple con la
Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de
excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y
foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente
Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la
ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica
(PROCIEN).

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