De la auditoría pública a la literatura infantil:
Priscila Rojo debuta con una historia sobre afectos y valentía
La autora chilena Priscila Rojo irrumpe en el mundo
literario con El Gato Gastón y los Bombones del Corazón, publicado por
Editorial Trayecto, en una apuesta que cruza lo íntimo, lo familiar y la
exploración emocional.
El libro, dirigido principalmente al público infantil,
propone una lectura que también interpela a adultos, abordando temas como el
miedo a lo desconocido, la importancia de los vínculos y la capacidad de
reinventarse.
Oriunda de Villa Alemana, Priscila ha desarrollado su
carrera profesional en el ámbito público como contadora auditora y magíster en
gestión pública. Sin embargo, su vínculo con la narración viene desde la
infancia, cuando contar historias era parte natural de su vida cotidiana.
Ese impulso creativo encontró una forma concreta en
los viajes que realizaba a Punta Arenas, donde comenzó a relatar este cuento a
su sobrino, dando origen a una historia que con el tiempo se fue ampliando y
consolidando.
El paso hacia la publicación no fue inmediato ni
sencillo. Enfrentarse a un mundo completamente ajeno —desde la escritura
estructurada hasta los procesos de ilustración y edición— significó un desafío
importante.
Aun así, la autora destaca el proceso como una
experiencia transformadora, marcada por el aprendizaje y la satisfacción de ver
materializado un proyecto personal.
La obra destaca por su enfoque emocional y cercano,
utilizando elementos simbólicos como una “escalera mágica” para representar la
posibilidad de cambio y crecimiento personal. En ese sentido, el relato invita
a salir de la zona de confort y a descubrir que lo desconocido también puede
ofrecer espacios de encuentro y aprendizaje.
Más allá de su valor como cuento, el libro se instala
como una extensión de la propia experiencia de Priscila: un gesto de atreverse
a explorar nuevos caminos, incluso cuando estos parecen lejanos a la
trayectoria habitual.
Así, El Gato Gastón y los Bombones del Corazón no solo
narra una historia, sino que también propone una idea: que siempre es posible
dar un paso distinto y abrirse a nuevas versiones de uno mismo.


